El discurso del 28 de enero de 20007

Honorable Presidiúm

Compañeras y Compañeros

 

Año con año campesinos, colonos, luchadores sociales y representantes de los tres poderes de Gobierno, venimos a cumplir la obligación que voluntariamente nos hemos Impuesto, de asistir a este lugar y en esta fecha, para recordar a Alfredo V. Bonfil, quien trágicamente muriera junto con Alberto Cinta Guzmán, Fernando Gutiérrez Aburto, Sergio Butrón Casas y Felipe Galván, quienes en vida lo acompañaron en las luchas agrarias y también lo acompañaron en el viaje del que no se regresa. Este día nos acompañan en representación del Gobierno del Estado el Ingeniero Francisco Zamorano Delfín Director de Pesca y representante personal del C. Licenciado Fidel herrera Beltrán, personal de acción social, quienes apoyan con la instalación del presidiúm, mámpara, equipo de sonido y la orquesta que nos deleita con sus bonitas melodías, tales como el himno agrarista y los himnos a Veracruz y nacional, el ejército para llevar a cabo el protocolo oficial de esta ceremonia, de los compañeros cenecistas,  del Municipio de la Antigua, señor Presidente, que agradecemos como siempre su generosa hospitalidad y apoyo para el evento, de los Bonfilistas de José Azueta, de San Pedro Soteapan, de Tlalixcoyan, de Veracruz, de Ángel R. Cabada, de Catemaco, de Santiago Tuxtla, y de San Andrés Tuxtla, además de otros Municipios vecinos. Especial mención y reconocimiento a los fundadores del Movimiento Campesino Alfredo V. Bonfil, unos que ya no nos pueden acompañar y otros como Doña Julia Ayala que desde hace 33 años aquí ha estado permanentemente, así también a Don Claudio Aquino León y a Don Alberto Castañeda Alfaro quienes desde hace quince años vienen junto con los compañeros de la Colonia 24 de junio de las Bajadas, a mis amigos y compañeros del Congreso Agrario Permanente, líderes que hoy nos acompañan venimos todos a alimentarnos espiritualmente, a recordar  a Alfredo V. Bonfil quien siendo tan joven, sentía que se le agotaba el tiempo para servir a los campesinos que tanto esperaban de él, y alguna vez externó que su máxima aspiración consistía en hacer de la CNC un organismo poderoso y fuerte, que sin representar una amenaza, permitiera a los campesinos exigir sus derechos en vez de suplicar, exigir sus derechos en vez de mendingar, fue para Bonfil reto permanente, buscar lo mejor para los que en el confiaban, fue su desafiante horizonte, demostrar que el dirigente, cuando se lo propone, puede ser arquitecto de la unidad y de la abundancia, y que esto se logra, decía, "con tesón, con disciplina, pero sobre todo con sacrificio, usando esto, como fuegos que aticen la llama de la voluntad creadora con la que se borren Viejos vicios y se abran nuevos espacios al universo de los pobres, de los explotados, de los marginados, antes que la desesperación los induzca a la violencia”. ¿Veracruz un estado pobre? En bienes otorgados por la naturaleza nuestro extenso territorio es uno de los mejor dotados. Veracruz no es un estado pobre. Es sí, un estado de pobres, con tristeza lo digo, vivimos al día, de milagro, como la lotería. No es cierto que esa pobreza tenga su origen en la pereza de los veracruzanos, según esa imagen que nos dibuja sentados en el suelo, recargados en un cactus, cubierto con sarape y con sombrero para dormir una siesta que no acaba. ¿Flojo el veracruzano? ¿Por qué entonces cuando sale de Veracruz y se va a otro país el veracruzano se vuelve trabajador? Hay algo en el aire que se respira en Veracruz, o en el agua, que induce a la flojera? Ningún estudio científico serio hay que avale tal hipótesis. ¿Por qué somos entonces un estado de pobres?, Porque desde hace muchos años el Gobierno ha limitado la acción de los productores. En nombre de absurdas tesis de redención social los ha privado de su libertad individual y sometido a una especie de tutela paternalista que hizo de vastos sectores de la población un cúmulo de menores de edad o incapacitados. Ese paternalismo clientelar hizo olvidar una doctrina simple: la principal riqueza de un país es el trabajo de sus habitantes. Este estatismo provocó grandes males cuyos efectos aun siguen. Por eso hay una brecha enorme entre nuestras aspiraciones y nuestra realidad en términos de libertad, justicia, prosperidad y pluralidad. Por ejemplo, en materia de prosperidad y de justicia el país ha sido incapaz de ofrecer oportunidades para todos, como se manifiesta en el estado inaceptable de pobreza extrema en que viven muchos mexicanos y en su éxodo masivo hacia el exterior, y como claramente vemos en el aumento al precio del kilo de tortilla provocado por los grandes especuladores, que encendió los focos rojos en las clases más desprotegidas y es desde ahí el poder de abajo: ese es el camino. Sólo así se podrá combatir al poder de arriba que los de arriba nunca cambiarán. Y el pueblo tiene su manera, que no es la manera de los partidos políticos, ni de los empresarios, ni de los funcionarios públicos. Ese camino sólo podrán trazarlo los que han vivido la injusticia, la represión, el despojo, los agravios y las infamias de los que gobiernan y de los que se embolsan las riquezas del país. Los cambios tendrán que venir de abajo, del pueblo que ha sufrido y sufre en carne propia el despojo, la pobreza, la miseria, y la falta de voz en la sociedad. Y tiene que incluir profundas modificaciones en la distribución de la riqueza y de los bienes de la nación, en el ejercicio de los derechos políticos en la importancia justa y participativa de las clases sociales. Es la lucha contra el sistema de exclusión, de marginación. Por ello el estado debe volver a su función subsidiaría original; fínquense condiciones para que los campesinos puedan trabajar y gozar de los frutos de su esfuerzo; elimínense los viciosos monopolios –públicos y privados- que en muchos campos de la actividad sufrimos, y compañeros no a la venta de parcelas, no a la siembra de maíz transgénico y no a la lucha entre hermanos, sí a la democracia y justicia social, sí a los proyectos productivos, sí a los apoyos para el desarrollo rural, sí a la Organización vamos a demostrarnos que el Movimiento Campesino Alfredo V. Bonfil no ha sido un error por eso vamos a organizarnos más y mejor y ya se verá cómo en la libertad y sin las ataduras de un sistema estatista caduco y obsoleto los veracruzanos  logramos aquí lo que en otras partes conseguimos: ser mejores.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Organizaciones. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s